Santa Pola homenajea en el 9 d’Octubre a entidades y personas clave en la historia viva del pueblo

Asociación de Comerciantes, Racó Jove, Cafetería Juande, Restaurante Batiste, Astilleros Astondoa, el Guardia Civil Juan José Morcillo, Maruja Sempere Orts, la Oficina d’Us i Promoció del Valencià y las rederas reciben el reconocimiento en el Día de la Comunitat Valenciana.

9/Octubre/2026

Los actos oficiales para la celebración del 9 d’Octubre comenzaron con un pleno institucional que reunió a la corporación municipal para que la concejal Trini Ortiz diera lectura del manifiesto con motivo de la efemérides, que este año adquiere un significado especialmente simbólico al cumplirse 750 años de la muerte de Jaume I.

Los pasacalles a cargo de la Colla de Dolçainers El Freu y de la Banda Mare de Déu de Loreto animaban el ambiente por el centro del pueblo para dar paso al acto institucional en el templete de la Glorieta, que comenzó con la lectura del manifiesto a cargo de Nely Baile, concejal de Cultura, Fiestas y Normalización Lingüística.

El momento central de esta celebración fue el homenaje y el reconocimiento a varias entidades y personalidades que forman parte de la historia viva del pueblo, personas y colectivos que, con su dedicación, su trabajo y su compromiso, han contribuido a hacer de Santa Pola aquello que es hoy.

El homenaje dio paso a la música, protagonizada por la Banda Mare de Déu de Loreto que interpretó los himnos a Santa Pola y a Valencia, con el acompañamiento de la Coral Levantina Antonio Espinosa. Y, como no puede ser de otra manera en nuestra tierra, la jornada se cerró con el disparo de una coetà.

Homenaje a la Asociación de Comerciantes

El primero de los reconocimientos  fue para la Asociación de Comerciantes por su implicación y por su contribución al desarrollo económico y social de Santa Pola. Se constituyó el 27 de agosto de 1996 y este año celebra su 30.º cumpleaños. Treinta años de historia, de compromiso, de esfuerzo y de dedicación al comercio de nuestro municipio.

Ha sido un punto de encuentro, una voz compartida y un motor capaz de dinamizar el comercio local y de llenar de vida nuestras calles. Porque detrás del comercio hay siempre personas. Y detrás de cada persiana que se levanta cada mañana hay una historia, una familia, un proyecto y una manera de entender el pueblo.

Su tarea ha ido mucho más allá de las relaciones profesionales entre sus miembros y las instituciones. Lo hemos visto especialmente en los momentos difíciles. Durante la pandemia, cuando mantener abierto un negocio fue también un acto de resistencia y de compromiso; en momentos de grandes catástrofes, como la DANA, con su implicación solidaria; en las ferias y actividades que llenan las calles; y también en la ilusión con que contribuyen a convertir Santa Pola, cada Navidad, en la Casa de Papá Noel.

Racó Jove

Hace 45 años, el Ayuntamiento de Santa Pola supo ver una necesidad: dar a la gente joven un lugar propio. Un espacio de encuentro, de participación, de creatividad y de oportunidades. Arrancando en el año 1981, aquel proyecto se denominó Local Cultural y de la Juventud y estaba situado en la calle Almirante Antequera, en un bajo alquilado. Al frente estaba Francisco Lledó, que posteriormente continuaría su trayectoria en la Casa de Cultura y siguió participando en las actividades dirigidas a los jóvenes.

Después, a principios de los años 90, llegaría el traslado a la calle Gabriel Miró, donde se denominaría “Local Jove” y lo gestionaba Javier Gago. Pero los espacios quedaban pequeños y la necesidad de un centro específico para la juventud era cada vez más evidente.

Con la inauguración, en 1998 del Centro Cívico y Social, aquella primera iniciativa se consolidó y en 2001 se convirtió en un referente para varias generaciones: el Racó Jove. Se dotó de más infraestructuras, se instalaron ordenadores, internet, nuevo mobiliario y mayor presupuesto.

La historia del Racó Jove no se puede entender sin la figura de Antonio López Lafuente, alma del centro. Durante los primeros años destacó la campaña de actividades de ocio alternativo los fines de semana: “La noche es joven”, el Circuit Rock o la convocatoria artística para jóvenes talentos “Convocatoria Jove”, esta última en colaboración con la Biblioteca. 

Cuarenta y cinco años después, el Racó Jove continúa siendo un espacio vivo. Un espacio que ha sabido crecer, adaptarse a los nuevos tiempos y dar respuesta a las inquietudes, las necesidades y los proyectos de la juventud, consolidándose como un centro juvenil de información y recursos para la juventud santapolera.

Ofrece proyectos tan importantes como el Taller de Teatro, con casi 20 años de trayectoria y de dónde han salido nombres como Marina Damer, Sandra Gersem o Sofia Vidal; arte en la calle durante las veranos de 2018 a 2022; el Certamen Internacional de Monólogos que el año que viene cumple 20 años; el Festival de Cine de cortometrajes; el Festival de Arte Urbano “RAU Festival”. Y la preocupación del Racó por la formación, educación y bienestar de los jóvenes, con la Feria de Formación y Empleo, la Gala Joves amb Valors y la Campaña de Salud Mental “Vive Santa Pola”.

Por sus salas han pasado generaciones de jóvenes, artistas, asociaciones, colectivos y proyectos. Se han compartido ideas, se han descubierto vocaciones, se han creado vínculos y se ha construido, día a día, una comunidad más activa, participativa y abierta.

Cafetería Juande

El reconocimiento al sector de la restauración tuvo dos protagonistas. En primer lugar, la Cafetería Juande que celebra 45 años que son solo una parte de su historia, ya que es el resultado de una tradición familiar y empresarial que nace mucho antes, vinculada a la familia y a su ubicación a la Glorieta. Una historia que empieza en los años veinte con Pedro Manarel Antón y Teresa Buades Clement.

Muchas personas recuerdan todavía el Autoservicio Manarel, aquella tienda de comestibles que incluso suministraba lana, licores y productos para atender a las tripulaciones de los barcos. Pedro Manarel fue un empresario emprendedor y de los primeros en crear el servicio de comida para llevar, con un punto de venta de pollos al ast en el que toda la familia participaba en la preparación.

Con la llegada de la Navidad, la tienda se convertía en un lugar de visita obligada para los Reyes de Oriente y para los niños y niñas que acudían con sus peticiones. También era el lugar donde se preparaban los famosos cartuchos que el Ayuntamiento y la Cofradía repartían entre los escolares el Día del Cartucho.

Más tarde, cuando la tienda pasó a manos de Antoñica «la Coñera» con la ayuda de su hermano Paco Martínez, el negocio se amplió con objetos de regalo y, especialmente, con listas de boda.

El pueblo crecía. El turismo crecía. Llegaban los supermercados y cambiaban los hábitos. Y aquella actividad familiar se transformó en un nuevo proyecto de servicios.

Así, en 1981, en el local del antiguo Autoservicio Manarel nacía la Cafetería Juande, a cargo de los gemelos de Antoñica, Juan de Dios y Pedro, que llevarían el negocio y lo ampliarían con el quiosco situado en plena Glorieta.

Hoy, la Cafetería Juande es regentada por Juan de Dios Pérez Bonmatí, hijo, nieto y bisnieto de una familia con una trayectoria tan larga. Él ha sabido incorporar un toque moderno sin perder la esencia: el trato próximo y la capacidad de convertir un establecimiento en un lugar de encuentro entre vecinos, compañeros de trabajo y amigos.

Restaurante Batiste

Hablar del restaurante Batiste es hablar de una parte de la historia gastronómica de Santa Pola. Y para hacerlo es imprescindible empezar hablando de una persona: su fundador, Bautista Juan Torres.

Camarero del antiguo Miramar, decidió emprender su propio camino y fundar, en 1959, el restaurante Batiste. Su pasión por el trabajo convirtió aquel proyecto en un referente de la gastronomía mediterránea, de la cocina tradicional y, con el tiempo, en un emblema de Santa Pola, con una fama que llegaría mucho más allá de nuestras fronteras.

A lo largo de los años, por el Batiste han pasado importantes personalidades de la política, la cultura y el deporte. Pero queremos recordar también un encargo especialmente significativo: la elaboración de los arroces que se sirvieron durante la visita oficial que hicieron los Príncipes de Asturias en Alicante.

Ante el puerto, con unas vistas privilegiadas, Batiste cuidó desde el primer momento la materia prima. El pescado, el marisco, los productos de nuestra bahía y una cocina arraigada a la tierra y al mar.

El caldero ha sido una de sus especialidades y sus arroces han logrado un reconocimiento que los ha convertido en parte de la memoria gastronómica de Santa Pola. Entre ellos, el arroz a banda, del cual Batiste es considerado, en algunos ámbitos, uno de los introductores en la restauración.

Su trayectoria fue reconocida con la Placa de Bronce al Mérito Turístico y la Medalla de Plata al Mérito Turístico. También formó parte de Cocina y Tertulia, de la Asociación de Restaurantes de la Buena Mesa y, en el ámbito europeo, de Jóvenes Restauradores.

A mediados de la década de los ochenta, cuando Batiste ya no estaba entre nosotros, el restaurante pasó a ser regentado por una sociedad anónima. El 8 de enero de 2000 empezaba una nueva etapa de la mano de la familia López Barroso. Al frente estaba José López, Pepe «el Caracol», con una reconocida trayectoria en la hostelería, primero como cocinero del restaurante Polamar y, años después, como impulsor, con otros socios, del restaurante El Faro.

Al hacerse cargo del Batiste, Pepe supo conservar la calidad y el prestigio que le habían precedido y, al mismo tiempo, darle una nueva identidad. Así renovó la decoración que quedaba vinculada a los barcos y al puerto, con los amplios ventanales que convierten el restaurante en un mirador privilegiado.

Hoy, después de su triste pérdida, son sus hijos quienes continúan este proyecto con nuevas propuestas y con el compromiso de mantener los mismos niveles de calidad y profesionalidad.

Batiste es también memoria. Es el lugar de numerosas celebraciones —bodas, comuniones, bautizos— y de los buenos momentos compartidos por santapoleros y santapoleras de varias generaciones.

Astilleros Astondoa

Hay empresas que forman parte de la economía de un pueblo y las hay que, con el paso del tiempo, acaban formando parte también de su identidad. Astondoa es un astillero familiar español con más de cien años de historia, especializada en yates y embarcaciones de lujo.

Sus orígenes se encuentran en el País Vasco. El año 1916, los hermanos Jesús y José Astondoa Martínez empezaron como maestros de azuela y, posteriormente, se dedicaron a la construcción de botes de remo y traineras.

Después de la Guerra Civil, Jesús Astondoa continuó el negocio y, en 1944, se incorporó Jesús Astondoa Santamaría. La fama del taller crecería gracias a una excelente carpintería artesanal.

En las décadas de 1960 y 1970, la demanda de sus barcos de madera creció hacia el Levante español. Y aquel crecimiento llevó la actividad principal hasta Santa Pola, en el corazón del Mediterráneo.

A principios de los años ochenta, la tercera generación de la familia dio un paso adelante: dejó atrás la producción exclusiva en madera e introdujo la resina de poliéster reforzada con fibra de vidrio. Una transformación que modernizó la marca y contribuyó a consolidarla a escala europea.

Hoy, la empresa continúa al 100% en manos de la familia Astondoa, con cuatro generaciones implicadas, y compite en un mercado internacional de grandes astilleros de lujo. Su sede central y principal área de producción se encuentra en Santa Pola, donde se ha convertido en una empresa de referencia de la actividad económica local.

Pero su vinculación con Santa Pola va más allá de la actividad empresarial. También hay que destacar su implicación en la vida social y cultural de la localidad y en la formación profesional de nuestros jóvenes.

Hoy reconocemos Astondoa con motivo de un nuevo éxito internacional: el premio «Revelation of the Year 2026» de los World Yachts Trophies, durante el Cannes Yachting Festival 2026, con el Astondoa 577 Coupé, modelo estrella de la nueva colección The Coupé Collection.

El Astondoa 577 Coupé ha sido reconocido entre los 30 mejores yates a motor de 2026 y continúa ampliando la proyección internacional de la marca, con nominaciones a BOB’s, Best of Boats Awards 2026, en la categoría Big Boats, y a los European Powerboat of the Year Awards 2026.

Guardia Civil Juan José Morcillo 

El agente de la Guardia Civil Juan José Morcillo Martínez ha desarrollado una extensa y dilatada trayectoria profesional de más de 32 años prestando servicio en la localidad de Santa Pola, manteniendo una vinculación estrecha y un especial compromiso con el municipio y su ciudadanía.

Durante su carrera profesional, ha demostrado una conducta ejemplar, una entrega constante al servicio público y unos resultados operativos y preventivos que han contribuido de manera directa y notable al bienestar, la seguridad y la tranquilidad de la ciudadanía de Santa Pola, motivos por los cuales se le concede la Condecoración Honorífica.

Primera Concejala de Educación

Este reconocimiento es para a una mujer que forma parte de la historia de la Santa Pola de la Transición, que dedicó muchos años de su vida al servicio público y, especialmente, a la educación: Maruja Sempere Orts, primera concejala de Educación.

Los años de la Transición, entre 1975 y 1982, fueron años de cambios profundos, de apertura, de recuperación de libertades y de construcción de una nueva sociedad democrática. La educación también vivió esta transformación. Las escuelas se convirtieron en espacios de renovación, participación y transmisión de los nuevos valores democráticos. En este contexto, muchas personas dedicaron su esfuerzo y su vocación a hacer posible una educación más abierta, más participativa y más comprometida con la sociedad.

Maria Sempere Orts, a punto de cumplir 90 años, empezó trabajando para la Asociación de Padres del colegio Virgen de Loreto. Después colaboró con la Asociación de Vecinos La Unitat.

Con la llegada de la democracia, durante tres legislaturas fue concejala de Educación, trabajando incansablemente en defensa de los niños y niñas que estudiaban en nuestro pueblo.

Vivió en primera línea la gran transformación educativa y cultural de Santa Pola entre 1979 y 1991. Proyectó centros como el Portus, hoy José Garnero, o el Joanot Martorell. Encomendó las reparaciones de colegios como el Virgen de Loreto, puso en marcha el proyecto de la cocina del colegio Azorín, y durante su legislatura se construyeron los edificios de Infantil de los colegios Cervantes y Portus, entre otras muchas actuaciones. También planificó la construcción de los dos institutos: el IES Santa Pola y el IES Cap de L’Aljub.

Y su mirada no se limitó en la educación de los más jóvenes. También se preocupó por la formación de la gente mayor con la creación de la EPA Ausiàs March, actualmente EPA Pepe el Mestre. Todo este mundo educativo contó, además, con el apoyo del Gabinete Psicopedagógico.

Oficina d’Us i Promoció del Valencià

La Oficina d‘Us y Promoció del Valencià del Ayuntamiento de Santa Pola cuenta ya con casi un cuarto de siglo de existencia. Durante todo este tiempo, tres han sido las líneas de actuación sobre las que se han trabajado: una interna de traducción y normativización documental, otra de asesoramiento en materia lingüística y una tercera en campañas orientadas a la promoción y uso de nuestra lengua. 

Ha sido un objetivo fundamental para esta entidad, siempre que fuera posible, llegar a la mayor parte de la población, así se ha colaborado con instituciones y numerosas entidades y asociaciones, tanto locales como a nivel de la Comunidad Valenciana.

La Agencia de Promoción del Valenciano nació el 29 de agosto del año 2003, de la mano del concejal Tomàs Martínez Molina. No obstante, tenemos que buscar sus orígenes en el año 1983 cuando Rafael Pla Grau ya ejercía, entre otras, tareas de traducción. Lo cual supone que son ya más de 40 años que nuestro Ayuntamiento trabaja por la normalización de nuestra lengua. Así, con este objetivo, en 1992 el Ayuntamiento aprobaba, por unanimidad, el Plan de Normalización Lingüística. 

Todo este proyecto en 2010 toma mayores dimensiones y esta oficina empieza a formar parte de la Red de Oficinas de Promoción de la Comunidad Valenciana bajo el nombre de AVIVA y posteriormente de la Xarxaval.

Homenaje a las rederas

Hay oficios que forman parte de la historia escrita y hay otros que viven en la memoria de las personas, en los gestos aprendidos, en los conocimientos transmitidos de generación en generación.

Hoy queremos dedicar unas palabras de reconocimiento a todas las mujeres que, durante generaciones, hicieron de su trabajo un oficio imprescindible para nuestro pueblo: las rederas.

Una profesión ejercida a menudo desde el anonimato, con constancia, discreción y dignidad. Un trabajo que contribuyó de manera decisiva en la vida económica, social y cultural de nuestro municipio y que ayudó a sostener muchas familias.

Pero el valor de esta tarea va mucho más allá del económico. Porque detrás de cada jornada de trabajo había conocimientos transmitidos de madres a hijas, experiencias compartidas, maneras de hacer y una cultura del trabajo que forma parte de nuestra identidad.

Son saberes que pertenecen a la memoria colectiva del pueblo. A nuestra cultura. A nuestra manera de entender de dónde venimos.

Reconocer a las rederas es reconocer también todas aquellas mujeres que trabajaron porque una actividad propia de nuestra tierra se mantuviera viva a lo largo del tiempo.

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9 octubre, 2026