El velero Tabarka, patroneado por Santiago Buades, se proclama vencedor en categoría Training de la regata de altura más numerosa del Mediterráneo, siendo segundo el Candela, patroneado por Fernando López-Marra y también de la escuela santapolera. El Bribón completó la representación en la versión Mini Sal.
La 38ª Ruta de la Sal, una de las regatas de altura más emblemáticas del Mediterráneo, volvió a reunir a una nutrida flota de 140 barcos en su edición de 2026. Desde los puertos de salida del Real Club Náutico de Dénia y Port Ginesta (Barcelona), los equipos se enfrentaron a las desafiantes condiciones del mar, poniendo a prueba su pericia y estrategia rumbo al Club Nàutic Sant Antoni de Ibiza.
La versión Dénia, de 120 millas, presentó uno de los escenarios más duros de las últimas ediciones. Mientras la flota que partía de Barcelona aprovechaba un fuerte noroeste en popa para rozar el récord de la prueba, los barcos que salieron de Dénia se enfrentaron a un cuadro meteorológico radicalmente distinto: viento racheado de hasta 30 nudos y olas de hasta tres metros que, lejos de empujar a las embarcaciones, se interponían de frente en su camino.
El tramo más exigente llegó entre Formentera y Tagomago, donde las tripulaciones tuvieron que ceñir durante millas contra la mar gruesa y el viento de proa, poniendo a prueba tanto la preparación técnica como la resistencia física y mental de cada equipo.
Completar la regata en esas circunstancias ya era un mérito; hacerlo en lo más alto del podio, una hazaña protagonizada por el velero Tabarka patroneado por Santiago Buades, que se proclamó vencedor, y por el Candela, patroneado por Fernando López-Marra, que finalizó segundo.
Participación del ‘Bribón’ en la Mini Sal de Dénia
El éxito de esta edición no es un hecho aislado, sino la consolidación de una trayectoria de excelencia. A los triunfos actuales se suma el brillante historial del ‘Bribón’, que ya en 2025 dejó el sello de la Escuela de Navegación Santa Pola en lo más alto al conquistar el segundo puesto de la clase Globesailor, bajo la dirección de Carlos Antón.
En esta ocasión, compitiendo en la Versión Denia de la Mini Sal, la tripulación del ‘Bribón’ volvió a hacer gala de un tesón inquebrantable. Su sólida actuación en aguas pitiusas no solo refuerza su palmarés particular, sino que apuntala el prestigio de la escuela en una de las citas más relevantes del calendario náutico nacional.
Carlos Antón: «Estos resultados son el reflejo del trabajo diario»
Carlos Antón, director de la Escuela de Navegación Santa Pola, no ocultó su satisfacción tras conocer los resultados: «Ganar y quedar segundos con dos barcos de la escuela, en una regata como la Ruta de la Sal, es algo que nos llena de orgullo. Pero sobre todo nos alegra porque estos resultados son el reflejo del trabajo diario de nuestros alumnos y tripulantes, donde hemos visto que el trabajo bien estructurado da sus frutos. La navegación de altura requiere preparación, rigor y confianza en el equipo, y eso es exactamente lo que intentamos transmitir aquí.»
Antón destacó también el valor formativo de la participación del Bribón en la Mini Sal: «Que el Bribón haya completado la prueba es igual de importante para nosotros. Cada milla navegada en una regata de esta categoría es una lección que no se aprende en ningún aula. Ese es el tipo de experiencia que queremos que nuestros alumnos se lleven.»

